La contaminación atmosférica generada por las granjas industriales en Estados Unidos ha alcanzado niveles alarmantes. Investigaciones recientes revelan que la emisión de amoníaco proveniente de instalaciones porcinas y avícolas es tan masiva que puede observarse desde el espacio. Este problema impacta el medioambiente, así como también afecta directamente a la salud de miles de personas, especialmente en comunidades vulnerables.
Un estudio de la Universidad de Virginia, publicado en ACS en enero de 2025, señala que las regiones con alta concentración de granjas industriales, como Carolina del Norte, presentan niveles críticos de contaminación. "Lo que hacemos es utilizar las observaciones por satélite del amoníaco, que es un contaminante emitido por la agricultura industrializada. Y se emite tanto amoníaco desde estas instalaciones que podemos verlo desde el espacio", explica Sally Pusede, profesora e investigadora del estudio.

¿Cómo afecta la contaminación por amoníaco a la salud?
Según estudios de la Universidad de Yale, la exposición prolongada al amoníaco puede generar serios problemas de salud. Este gas afecta las vías respiratorias y puede desencadenar enfermedades crónicas como asma, infecciones pulmonares e incluso daños cardiovasculares y renales. En las zonas más afectadas, los residentes han reportado dificultades para respirar, irritación en los ojos y un incremento en las enfermedades respiratorias.
Jamie Buck, una residente de Carolina del Norte, afirma que los efectos en la salud son evidentes. "Un olor abrumador se apoderó de mí. Se metió en la casa, y era tan malo que sentía que me ahogaba, me dieron náuseas. Es el olor de la muerte", declaró en una entrevista con Noticias Telemundo. Además, indicó que ha tenido que acudir en varias ocasiones a emergencias debido a la baja oxigenación en su organismo.

Comunidades vulnerables, las más afectadas
Las mediciones realizadas con satélites revelan que la contaminación por amoníaco no afecta a todas las comunidades por igual. Según los datos analizados por la Universidad de Virginia, los niveles de contaminación son un 27% más altos en comunidades negras, un 35% más altos en comunidades hispanas y un 49% más altos en comunidades indígenas, en comparación con las poblaciones blancas no hispanas.
Christian Felipe, activista de la organización Environmental Justice Community Action Network, señala que esta situación afecta la calidad de vida de miles de personas. "La gente vive con infecciones de la garganta, la nariz, picazón, y todo eso son consecuencias de estos contaminantes", afirmó. Además, el acceso a atención médica de calidad es limitado en estas comunidades, lo que agrava aún más la crisis sanitaria.
Regulaciones insuficientes y recortes en protección ambiental
A pesar de la magnitud del problema, expertos han calificado las regulaciones medioambientales en Carolina del Norte como "débiles". Leyes como la HB 467 y la SB 711 han restringido significativamente la capacidad de los residentes para presentar demandas contra las granjas industriales. Esto limita la posibilidad de exigir compensaciones por daños a la salud y el medioambiente.
Además, los recientes recortes en la Agencia de Protección Ambiental (EPA) han debilitado aún más la supervisión. En 2025, el Gobierno de Donald Trump anunció una reducción del 65% en el presupuesto de la EPA, lo que ha generado preocupación entre expertos y organizaciones ambientales. "Eso hará que nuestra agua y nuestro aire estén más contaminados y privará a todos los estadounidenses de protecciones esenciales para el aire y el agua limpia", afirmó Blakely E. Hildebrand, abogada senior del Southern Environmental Law Center.
La crisis ambiental generada por la contaminación de amoníaco en Estados Unidos no solo es visible desde el espacio, sino que también impacta directamente en la salud de miles de personas, especialmente en comunidades vulnerables. La falta de regulaciones más estrictas y los recortes en la EPAhan generado preocupación sobre el futuro de la calidad del aire en las zonas afectadas. Mientras tanto, los residentes siguen enfrentando los efectos de esta crisis, con pocas opciones para defender su derecho a un ambiente saludable.